jueves, 3 de abril de 2014

Pasión.

Curiosa la primera acepción de la palabra "pasión" en la RAE.

Definición de pasión
¿Qué es pasión?

pasión.

1. f. Acción de padecer.


Al parecer, apasionarse es perturbarse por algo de una manera tan vehemente o desordenada, que se padece. Sorprende como se ha perdido ese significado romántico de la palabra, al igual que se ha perdido el mismo significado romántido de "amor". Ya pocas personas están dispuestas a sufrir por amor ni a padecer por pasión.

domingo, 9 de febrero de 2014

La niña del castillo de ladrillo.

Llevaba tanto tiempo viviendo en su pequeño reino de ladrillo, que al salir al mundo le parecía extraño, incomprensible, feo, hostil, irreal.

Castillo de ladrillo

Hasta que no entraron los monstruos en ese pequeño reino suyo, no tuvo la necesidad de aprender a manejar la espada.

Aquel día, la desvalida niña cuyos ojos habían dejado sin brillo aquellos monstruos del mundo irreal, tuvo que agarrar con fuerza y con las dos manos aquella espada con la que se había adiestrado. Mató uno a uno a los monstruos. Uno a uno a los monstruos.

Cuando la ya no desvalida niña volvió a su pequeño reino de ladrillo a esperar a que los diseñadores de los monstruos vinieran a por ella, solo pensó que hubiera querido ser una justiciera, pero solamente era una defensora de su propia identidad.

Dejando claro que su pequeño reino de ladrillo era la verdad y que todo lo de más allá de sus fronteras eran sombras por reales que parecieran, los ojos de la desvalida niña volvieron a brillar, incluso fuera de su reino de ladrillo.



jueves, 5 de septiembre de 2013

Caperucita Roja.

¿Quién no conoce la historia de Caperucita Roja? ¿Quíén fue realmente Caperucita Roja? ¿Cuál era su nombre real si Caperucita Roja era como la llamaban todos aquellos que la conocían?

Caperucita Roja. Cuento.

Aunque posiblemente Caperucita Roja tuvo muchos más días importantes en su vida, seguramente, aquel en el que caminó por el bosque sola hasta la casa de su abuelita, fue el más transcendental.

Pocas personas saben que el verdadero nombre de Caperucita Roja era Marianela. Pero nadie la llamaba así porque la niña siempre usaba una caperuza colorada, para protegerse la cabeza cada vez que salía de casa. Y así empezaron a llamarla Caperucita Roja y así también se olvidó su nombre real.

Un día, la madre de Caperucita Roja preparó una cesta llena de comida, bebida y algunas otras provisiones para su abuelita que vivía en el bosque.

-Marianela- le dijo su madre a Caperucita Roja quien por supuesto no la llamaba Caperucita sino por el nombre que ella misma le había dado -lleva esta ceta de comida, bebida y algunas otras provisiones a tu abuelita en el bosque, porque está sola y le harán falta.

Caperucita, que por su osadía ignorante nunca le parecía mala idea marchar sola por el bosque, dio un salto y arrancó rápidamene la cesta de comida, bebida y provisiones, de las manos de su madre.

-Marianela- le advirtió su madre -no olvides que el bosque es peligroso. No te pares a mirar las flores, no corras tras los animales y si te encuentras con algún desconocido no hables con él. Pero sobre todo, nunca, NUNCA, te salgas del camino que conoces.

Sobra decir que Marianela, Caperucita Roja, oyó las advertencias de su madre pero no las escuchó.

Cantando y moviendo la cesta con comida, bebida y provisiones al ritmo que marcaba su canto, Caperucita salió de la casa, llegó al bosque y entro en él.

El bosque era un lugar lúgubre, sombrío, tenebroso y hasta algo triste, pero cuando eres una niña y llevas una caperuza de color rojo, no tomas estas señales como advertencias serias.

Cantando y moviendo la cesta con comida, bebida y provisiones al ritmo que marcaba su canto, sigió caminando por el bosque.

-¿Dónde vas niña?- Caperucita oyó una voz.

-He preguntado que dónde vas niña- la voz insistió.

Caperucita, volviendo la mirada alrededor, descubrió la silueta de un animal que saliendo de entre la vegetación se convirtió en la claramente identificable figura de un lobo.

-Voy a casa de mi abuelita a llevarle esta cesta de comida, bebida y algunas otras provisiones.

-¿Dónde vive tu abuelita niña?- volvió a preguntar el animal.

-Allí- señaló Caperucita el final del camino que había estado siguiendo hasta ahora.

Al lobo, le gustaba el sabor de la comida y la bebida de los humanos, pero como más le gustaban el sabor de los humanos, decidió aguantarse las ganas de comerse cesta y niña.

-¿Y vas a ir por este camino niña?- dijo -¿no sabes que este otro camino es mucho más corto, rápido y con menos peligros? - volvió a decir intentando engañar a Caperucita Roja quien inocente pensó que realmente era así.

-Gracias lobo, tomaré pues este otro camino más corto, rápido y con menos peligros para llegar a casa de mi abuelita.

Mientras Caperucita Roja tomo el camino largo sugerido por el engañoso lobo, este corrió por el camino realmente corto y rápido, para llegar a casa de la abuelita de la niña antes que Caperucita Roja.

Cuando el lobo llegó a casa de la abuelita, llamó a la puerta y sin siquiera saludar se comió entera a la pobre vieja.

El lobo, sin perder tiempo pues Caperucita Roja no tardaría en llegar, abrió el armario de la abuelita, se colocó un camisón viejo que encontró colgado y un gorrito para dormir, ambos de la abuelita de Caperucita Roja y se metió en la cama para esperar a la niña.

Toc, toc, toc, sonó la puerta.

-¿QUIÉN ES?- sono la ruda voz del lobo.

La niña, algo extrañada por una voz que no parecía de su abuelita respondió sin miedo pues era una niña muy confiada.

-Soy yo abuelita, Marianela que vengo con mi Caperucita Roja y una cesta llena de comida, bebida y algunas otras proviciones para ti.

-Pasa hijita, pasa- dijo el lobo cambiando la voz sabiéndose del error de la primera vez que habló -estoy en cama y me duelen mucho los huesos para levantarme a abrir la puerta.

Caperucita empujó la puerta, la abrió y pasó caminando hasta la cama donde la falsa abuelita parecía descansar.

Al acercarse, Caperucita notó a su abuelita con un aspecto algo diferente y no pudo reprimir las preguntas.

-Abuelita, qué ojos más grandes tienes.
-Son para verte mejor hijita- dijo el lobo disfrazado de abuelita.
-Abuelita, qué orejas más grandes tienes.
-Si hija, son para oírte mejor- se excusó el lobo.
-Abuelita... qué boca más grande tienes.
-ES PARA COMERTE MEJOR- gritó el lobo mientras se tragaba de un bocado a la niña con caperucita y todo y a la cesta con comida, bebida y otras provisiones.


Tras tan gran comilona, el lobo sintió sueño y salió de la casa con la panza llena a echarse a dormir bajo un árbol.

La historia hubiera terminado en esta desgracia, si justo cuando el lobo dormía más profundamente un cazador volvía a casa por el camino donde el lobo descansaba bajo el árbol.

La enorme barriga del lobo hizo sospechar al cazador y mientras el lobo aún dormía y usando su cuchillo de cazador, le abrió la panza al animal, dejando salir a la abuelita y a Caperucita Roja que no pudieron darle las gracias más veces.

Aprovechando que el lobo aún dormía y con la panza abierta, el cazador, la abuelita y Caperucita Roja, rellenaron la barriga del animal con pesadas piedras y corrieron a esconderse a la casa.

Cuando el lobo despertó, se sintió muy pesado pero pensó que la digestión le estaba causando tanto malestar. Para aliviar ese malestar, el lobo pensó que algo de agua podría ayudar a la pesada digestión.

Arrastrándose llegó hasta el río y justo cuando acercó la cabeza al agua para beber, las pesadas piedras de su barriga lo empujaron al fondo, lo hundieron y lo ahogaron para siempre.

El cazador, la abuelita y Caperucita Roja, que habían estado observando toda la escena desde la casa, no pudieron menos que alegrarse. Eso sí, Caperucita Roja fue la que más aprendió de su primera gran aventura en la vida. Desde aquel día, nunca fue tan confiada y se despertó en su corazón un poquito de miedo salvaguardador.

martes, 23 de abril de 2013

Día del Libro.

Un blog es casi un libro, solo que un libro sin cuerpo físico. Un blog es el espíritu de un libro. Un blog es un libro sin ese cuerpo formado por hojas, páginas, y protegido por una dermis gruesa que es la tapa y contratapa. Es la esencia de un libro. ¿Cómo pues va un blog, a dejar pasar el Día del Libro sin celebrarlo?

Día del Libro.

Un blog como este que aspira a bajar del cielo como los nefilim y tomar un cuerpo humano para dejarse llevar por el placer de los sentidos, no podía menos que recordar que hoy es el Día del Libro.

En homenaje al libro, al Día del Libro y a tanto bueno que nos dan los libros, va este post, esta imagen y un enlace a "Un libro es".


El Conejo Owens en Facebook.Los Cuentos del Conejo Owens en Google+.Seguir al Conejo Owens por RSS.



sábado, 20 de abril de 2013

El cuento de los miedos del hombre.

Cuento de los miedos del hombre.

Al principio, el hombre tuvo miedo de la naturaleza. Tanto miedo le tuvo que llamó Dios al Sol y Madre a la Tierra.

Pasó el tiempo y como dos Dioses no parecían suficientes, el hombre inventó muchos más dioses que acabaron siendo el origen de sus miedos.

Pasó el tiempo y ni estos dioses protegían al hombre. Fueron años en los que la naturaleza atemorizó al hombre en forma de poderosos monstruos y monstruosos dragones.

Pasó el tiempo y el hombre mató a los dragones y aunque dejó vivos a los inútiles dioses, intentó controlar la naturaleza él mismo. Lo consiguieron unos pocos, los llamados brujos y brujas. Pero el hombre los quemó en hogueras.

Pasó el tiempo y el hombre finalmente mató a sus dioses y llamó ciencia al control de la naturaleza. Pero ese control era solo una ilusión y el hombre tuvo miedo de los monstruos de la ciencia.

Pasó el tiempo y el hombre tuvo miedo al hombre. Sus sueños se llenaron de zombies humanos que se comían a si mismos.

Y es que no me extraña. Damos miedo.

Exterminio de otras especias y otras razas.
Santa Inquisición
Colonización de América.
1º Guerra Mundial.
2º Guerra Mundial.
Alemania nazi.
Bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki.
Terremoto de Valdivia.
Chernóbil.
Terrorismo.
Desertización.
Cambio climático.
11 de septiembre.
Incendios provocados
Vertidos tóxicos...


El Conejo Owens en Facebook.Los Cuentos del Conejo Owens en Google+.Seguir al Conejo Owens por RSS.


jueves, 4 de abril de 2013

Un libro es...

Una casa sin libros es como una boca sin dientes, como una cabeza sin pelo, como un jardín sin flores, como un coche sin ruedas, como un súper sin cajas, como un mercado sin naranjas, como un monasterio sin monjes, como una montaña sin falda, como un pub irlandés sin Guinness, como un francés sin queso, como un cojín sin relleno, como un súper-héroe sin villano, como un colegio sin niños, como un árbol sin hojas, como una pecera sin peces, como una impresora sin tinta, como una mesa sin patas, como una aguja sin hilo...

Un libro es...


El Conejo Owens en Facebook.Los Cuentos del Conejo Owens en Google+.Seguir al Conejo Owens por RSS.


lunes, 18 de febrero de 2013

¿Qué quieres ser de mayor?

-¿Qué quieres ser de mayor? -le preguntaron a aquella niña de coletas tan tensadas que le achinaban ligeramente los ojos.

Cuento. ¿Qué quieres ser de mayor?

La niña, levantó la mirada al cielo como preguntándole a las nubes.

-Ay, estos niños... - decían los que ya eran mayores y hacía tiempo que habían tomado su decisión.

A pesar de que aquellos mayores pronto cambiaron de conversación y olvidaron una respuesta a una pregunta que nunca les había intereasdo mucho, la niña se quedó buscando la respuesta toda la tarde.

¿Qué quiero ser de mayor? ¿Qué quiero ser de mayor? ¿Qué quiero se de mayor? -se preguntó mentalmente una y otra vez.

Maestra, quizá quisiera ser maestra. ¿Bombera? ¿Futbolista, secretaria o marinera? ¿Tal vez pudiera estudiar para ser abogada o incluso juez? Seguramente seguiría los pasos de su madre y se haría costurera. O quizá preferiría atreverse a escalar tejados como hacía su padre para arreglar antenas. ¿Pastora de ovejas? ¿Trapecista? ¿Conductora de autobús?

Cuando la noche amenazaba caer sobre la ciudad y a la pequeña se le cerraban los ojos mientras miraba sus dibujos favoritos en la tele, cayó en la cuenta.

¡¡Ya sé qué quiero ser de mayor!! - gritó dando un respingo y asustando a los demás.

Cuando consiguió cautivar la atención de todos, lo dijo por fin.

- Yo de mayor quiero ser, Cristina.


El Conejo Owens en Facebook.Los Cuentos del Conejo Owens en Google+.Seguir al Conejo Owens por RSS.